CON CAPACIDAD DE ENCAJE

ENTRE EL PERICARDIO Y LOS SESOS BUSCANDO SENTIDO COMÚN

lunes, 14 de febrero de 2011

Y gira la Noria

Hace ocho días, al término de una pletórica función de La Cena de los Idiotas en Málaga, y después de dar debida cuenta de un lahmacun -también llamado pizza turca o armenia-, llegué al hotel pasadas las doce y media de la noche. Me dejé caer en la cama como sólo te dejas caer en las camas impersonales de los impersonales hoteles, y, mando del televisor en ristre, me dispuse a naufragar en el espectro televisivo. Era sábado.
La primera cara que llenó el televisor fue la de Jordi González. Apenas presté atención a lo que decía, pero de repente, sin avisar, sin anestesia ni na, la cantarina voz del presidente de Cantabria captó mi atención produciéndome, al alimón, risotadas y retortijones. Aguanté cinco minutos y me dispuse a ejecutarle, televisivamente hablando, disparando con el mando a distancia al centro mismo de su bigote cuando soltó una frase que me dejó perplejo. Decía el purriego que después de haber entregado toda su vida política a Cantabria se sentía en disposición y con la fuerza moral suficiente para pedir a los cántabros, en la que será, presumiblemente, su última legislatura -algo que sí dijo en la legislatura anterior y no cumplió, como en él es costumbre- que le votaran para ser la primera fuerza política de la región, que tiene clavada la espinita de no haber conseguido jamás esa meta, que se lo merece. Porque yo lo valgo. Con dos pelotas y un palito. Como cualquier granhermano en el confesionario, o un triunfito en el paredón, pidiendo que les voten poniendo su nombre en un SMS enviado al 28822. Entre sollozos ¡Snif, snif! ¡Yo qué he entregado mi vida por vosotros! ¡Snif, snif! ¡Ay qué joderse pa’no caerse! Que diría mi abuela.
No tomen ustedes en cuenta que este cantamañanas lleva cobrando de la teta de la vaca pública toda su vida -por lo que Cantabria no le debe absolutamente nada, al contrario-; que fue consejero de obras públicas y urbanismo un montón de años -algo tendrá que ver en el paisaje que sufre Cantabria-; que lleva siendo presidente de Cantabria dos legislaturas -algo tendrá que ver en la crisis que padecemos-; que pidió el voto para Zapatero, que si GFB, que si el AVE -que no veremos por Santander hasta el 2023, año arriba año abajo-, que si la financiación de Valdecilla…, y no sigo, que ustedes conocen esta cantinela mejor que yo. Y ahora encima, en el colmo de la desvergüenza, criticando las sentencias que no le favorecen -caso Del Olmo y ARCA- y aplaudiendo aquellas que traen el viento de popa -caso Marcano-. No tomen en cuenta las mentiras, los despilfarros, las mentiras, la pésima gestión, las mentiras, la situación de nuestros jóvenes y, sobre todo, las mentiras. Y gira la Noria.

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